¡Elecciones el 6.9.2020! o ¿qué se inventarán para evitarlas?

Al respecto publicamos el siguiente artículo:

Núñez y el miedo en las elecciones

El Gobierno ha impulsado la vuelta a la normalidad, por ejemplo en el transporte de El Alto, y levantado el decreto de emergencia, pero teme contagios en la elección del 6 de septiembre. Hay tiempo para planificar con seguridad las medidas.

La fecha de las elecciones en Bolivia es un hecho. El 6 de septiembre ha obtenido el consenso político suficiente para poner fin a este periodo de ilegitimidad democrática que ya está teniendo efectos en la vida pública de los ciudadanos más allá de la pandemia.

El ministro de la Presidencia, Yerko Núñez, leyó el miércoles una contradictoria misiva en la que señalaba que promulgaría la Ley que fija la fecha sin creer en ello, pues evidentemente, que la Presidenta Jeanine Áñez rechazara la convocatoria electoral de manera formal dejaría en un muy mal lugar a su régimen, cuestionado en su constitución y en su carácter autoritario.

Núñez, hombre de extrema confianza de la Presidenta no solo por beniano, pero superado por las exigencias del cargo, acompañó el anuncio de una larga perorata respecto a la salud y los riesgos que pueden traer las elecciones para la salud de los bolivianos, que hoy soportan la pandemia del Covid-19.

Es verdad que los bolivianos estamos soportando de forma estoica la pandemia, nunca más literal el uso del adjetivo, pues la enfermedad pasa sin freno y sin que las autoridades hayan podido desarrollar una sola estrategia de contención efectiva.

Núñez parece olvidar deliberadamente que su Gobierno decretó una emergencia sanitaria y cuarentena total cuando había 27 casos y la levantó cuando pasaba los 10.000. Núñez parece no recordar que es su Gobierno quien ha negociado el retorno de los minibuses en La Paz y ha impulsado el retorno de los vuelos comerciales. Núñez parece no recordar que es su Gaceta Oficial del Estado la que ha publicado el decreto en el que la emergencia sanitaria se da por concluida para tirar la responsabilidad a Alcaldes y Gobernadores.

El Ministro de la Presidencia también parece olvidar que es su Gobierno el que ha tenido que amenazar con el ejército para abrir un hospital, el que pretendía pagar cuatro veces el precio de unos respiradores que no sirven, el que lleva tres meses prometiendo 500 camas UTI – en realidad solo respiradores de los de verdad – sin que hayan llegado ni el 10%, el que se negó a implementar una estrategia de detección precoz con pruebas rápidas y el que priorizó gastos militares y policiales en plena emergencia médica.

Evidentemente, no es más difícil controlar un día de votación en Bolivia que el aluvión de mini buses en la 6 de agosto de El Alto y cualquiera que haya presenciado una cosa y la otra no puede estar en desacuerdo.

Eliminando las kermesses que se arman alrededor de los centros de votación, las mesas pueden ser perfectamente aisladas, mientras que los votantes, convenientemente protegidos, llevando su lapicera de casa, guardando las distancias, ampliando el horario de votación o aumentando el número de mesas o recintos, pueden ejercer su obligación constitucional con toda la seguridad. Al menos con la misma que ofrece el decreto que establece el fin de la emergencia sanitaria, firmado en pleno ascenso de casos.

Lo cierto es que no se puede impulsar por un lado la vuelta a la normalidad y por otro exhibir un discurso del miedo para eludir elecciones, pues lo que parece es que a lo que se teme es a perder un poder sobrevenido, cuyo ejercicio requiere de una legitimación en las ánforas. Ojalá que el miedo a las ánforas no implique más inacción con la pandemia, pues que los casos sigan creciendo no le conviene a nadie.

DESTACADO.- Ojalá que el miedo a las ánforas no implique más inacción con la pandemia, pues que los casos sigan creciendo no le conviene a nadie.

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https://elpais.bo/editorial/20200612_nunez-y-el-miedo-en-las-elecciones.html

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