La indianización de Eva Copa, y por qué venció electoralmente en El Alto

Mónica Eva Copa Murga, desde muy joven fue dirigente universitaria de la valerosa Universidad Pública de El Alto, secretaria general de la Federación Universitaria Local (2009-2011) y después ejecutiva de la carrera de Trabajo Social. Cuando fui delegado de base en el Honorable Consejo Universitario (HCU) de la carrera de sociología (UPEA), tuvimos algunos intercambios de pensamientos y propuestas: los míos, influidos por el indianismo de Fausto Reinaga; los de Eva Copa, por su experiencia con las bases y la dirigencia universitaria.

El 2014, Copa era ejecutiva de Trabajo Social de la Universidad Pública de El Alto. Según Angel Cahuapaza (ex dirigente universitario) ese mismo año el MAS buscaba de candidatosde esa Universidad. Eva Copa, como representante estudiantil y Edwin Callejas, representante docente, fueron los precandidatos de la UPEA para diputados.
Sin embargo, ambos no fueron tomados en cuenta. Pero, en esa gestión el Tribunal Supremo Electoral (TSE) promulgó el principio de paridad y alternancia de género en las candidaturas para Cámara de Diputados, Senadores y Supraestatales. Ello para Copa significó una oportunidad de ingresar al Senado por el MAS-IPSP.

En la Asamblea Legislativa Plurinacional su participación como senadora era imperceptible, pues los medios de comunicación privados y públicos perseguían a los jailones del MAS, por el fenómeno social que hemos denominado racialización del poder. De esa manera Valeria Silva y Adriana Salvatierra, tenían todo respaldo y promoción para ser presentadas como nuevos relevos en el MAS. Copa era invisibilizada y relegada por no tener, quizá, un padrinazgo político.

Muchos analistas pensaban que la carrera política de Eva Copa había concluido sin mayor repercusión política.
¿Quien iba a saber que con el golpe de Estado blando-duro al gobierno de Evo Morales y la crisis del país el 2019, la renovación de liderazgos en el MAS se haría por la fuerza, de manera obligada, por otro rumbos y sin importar el color de piel y sin que tengan importancia el gozar de padrinazgo?

Después de la masacre de Senkata en la revolucionaria ciudad de El Alto, el 14 de noviembre (2019), Eva Copa, alteña y de origen aymara, asumió la presidencia del Senado, en sustitución de Adriana Salvatierra, quien renunció a este cargo. Igualmente, Sergio Choque llegó a ser presidente de la Cámara de Diputados. Ambos alteños. Su designación se debió a las movilizaciones en El Alto por la reivindicació de la Wiphala y el respeto a la mujer de pollera. Eva Copa tuvo que aparecer de manera obligada y en medida de las circunstancias se fue forjando un nuevo liderazgo nacional desde El Alto, desde que puso en su lugar a muchos del MAS que buscaban el retorno de Evo Morales a costa de muchas vidas, amenazados por un gobierno genocida.

No solo se enfrentó a la estructura racista en el MAS, también al “gobierno transitorio”, hasta el extremo de decirle a Jeanine Añez, que si ella no iba a promulgar la Ley para las elecciones el 6 de septiembre de 2020, Eva Copa lo haría. Lo mismo respecto otras leyes para enfrentar la pandemia, manifestando: “Yo no me quiero prorrogar”. También Copa, refiriéndose a Arturo Murillo, sugirió que se apruebe un arraigo preventivo de seis meses para ambos órganos. Así mismo, en plena pandemia, llevó canastones para diferentes familias de escasos recursos en la urbe alteña. Poco a poco, Copa fue construyendo su propio liderazgo local y nacional.

En las elecciones subnacionales el entorno de Evo Morales y de Luis Arce no dieron respaldo a Eva Copa en la candidatura municipal, aún sabiendo que tenía una imagen y un respaldo de la población. Peor aún, las dirigencias alteñas por su machismo y adultocentrismo, no estaban dispuestos ceder la candidatura del MAS en El Alto.
Por su parte, la cúpula de MAS, con Alvaro Garcia Linera observaba a Copa con desprecio y arrogancia, quizá porque no siguió sus ordenes desde Argentina.

Al respecto, en una entrevista en el programa Barricada de Radio Deseo, María Galindo manifestó que Alvaro García Linera refiriéndose a Copa mencionó: “Eva solo fue una casualidad”.
Ante esa afirmación Copa respondió: “…esa casualidad ha dado oxígeno al Movimiento Al Socialismo (MAS)”.
Al no ser elegida por el MAS, Copa tuvo que luchar, forjar su carácter y perfilar su candidatura con otra organización: la agrupación ciudadana departamental Jallalla La Paz, en la que el histórico líder Felipe Quispe Huanca ya estaba como candidato a go-bernador. Así, tuvo que enfrentar de manera autónoma un propio liderazgo local.

Después del fallecimiento de Felipe Quispe ya Eva Copa había bebido en alguna medida su ideología indianista. Felipe, decía: “Ahora nosotros, los aymaras, tenemos que gobernarnos”. El Mallku sabía que Eva Copa tenía potencial político y podría ser una gran líder mujer aymara. Copa, en el entierro del máximo líder en Ajaria Grande de Achacachi (La Paz),manifestó:

“Es momento de que nosotros nos levantemos firmes con la cabeza en alto, como aymaras. ¿Dónde no hay un aymara? En todo el país y en el mundo está un aymara?. ¿Por qué siempre los aymaras debemos ser los albañiles?, ¿por qué los aymaras debemos ser los empleados?, ¿por qué?. El hermano Felipe estando en la cárcel ha dicho “me voy a superar”, ha estudiado historia ha sido catedrático de UPEA y UMSA”.

Un hecho que marcó importancia fue el abrazo en pleno velorio entre el vicepresidente David Choquehuanca y Eva Copa, candidata a la alcaldía alteña, dos referentes importantes del MAS que sufrieron exclusión de parte de la élite del mismo partido político. Ya después, Copa fue adquiriendo un discurso que hace referencia a la aymaridad.
Es por eso que en su campaña electoral manifestó: “Este es el momento de la reivindicación del campesino, este es el momento de la revolución aymara. Que nos escuchen, que nos sientan y que sepan que nosotros no vamos a bajar la cabeza. No bajamos la cabeza con un gobierno sanguinario, y no lo vamos a hacer ahora”.

Al respecto, en el programa Jichha el sociólogo Pablo Mamani, indicó que el discurso de Eva Copa no es un indianismo clásico, sino más bien un indianismo- katarismo. Es decir, más abierto y pragmático, que reivindica principalmente la identidad aymara. Habría que añadir también a su discurso la reivindicación de género, ya que Eva con su postulación busca el empoderamiento de las mujeres, por lo que indicó: “Este paso que di (postularse a la Alcaldía) es también por las mujeres (…), las mujeres también podemos destacarnos en estos ámbitos, todo esto es en favor del empoderamiento de las mujeres”, afirmó Copa, durante una entrevista en el programa “No Mentirás” de la red PAT.
A pesar de tan apabullantes resultados de intención de votossegún la última encuesta de CiesMori, difundida por UNITEL, el 25 de febrero: Eva Copa Murga (Jallalla), sin el respaldo del MAS, obtuvo votos. Empero Copa mencionó que redoblaría la campaña electoral con asistencia social en las casas de campaña donde brindaron servicio médico, asesoría legal gratuita, renovando así el tipo de campaña común que están acostumbrado a realizar los políticos tradicionales.

Sin embargo, el MAS y sus guerreros digitales optaron en la recta final por la guerra sucia de desprestigio a Copa, con un discurso construido desde la intelectualidad blanca del MAS: que Eva Copa es de derecha y que estuvo a favor del golpe de Estado. Sin embargo, ante ese discurso Copa fue contundente. Ella señaló: “Me canse de escuchar cada estupidez que dicen: ‘que son de la derecha, que son golpistas’. ¡Carajo! Yo quiero decirles a esos señores que yo sí tuve el valor de quedarme aquí y luchar por mi gente, y no me escondí y no me escapé”.
Asimismo, en el discurso de Eva Copa, existe un alejamiento radical con la derecha, por lo que indicó que la diferencia entre Soledad Chapetón y su persona, sería que ella no está subordinada a nadie como Doria Medina y del MAS a Evo Morales, por lo que no representa a la derecha.

En un acto organizado por la Coordinadora Regional de Padres de Familia, manifestó:“Gracias a este pueblo alteño ustedes (los diputados y senadores) están sentados donde están. Gracias a nosotros están ahí y no nos vamos a dejar, no lo vamos a hacer, porque el alteño no claudica, el alteño no traiciona, y nosotros les queremos decir una cosa clara: no somos de derecha”.

¿Por qué venció electoramente Eva Copa en El Alto?

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) en sus resultados finales publicados señala que en el municipio de El Alto, Eva Copa, candidata por Jallalla LP, arrasó con 406,700 votos (68,70%), dejando atrás a Zacarias Maquera, del MAS, con 113,310 votos (19,14%), en tercer lugar,el Candidato del UN, Henry Contreras, con 12,213 votos (2,06%) y los otros partidos políticos con baja votación.

Pero, ¿cuáles fueron los factores para el triunfo electoral de Eva Copa? Desde nuestro análisis coexistieron multiplicidad de causas para el triunfo electoral de Eva Copa Mura, de la Agrupación Ciudadana Jallalla. Entre ellas se puede considerar el voto generacional y de género, la renovación de liderazgos políticos ante el dedazo de la cúpula del MAS, la identidad Aymara, el legado de Felipe Quispe Huanca y, por último, una campaña electoral diferente a los partidos tradicionales.

El primer elemento fue que la población de El Alto tiene en mayoría un electorado joven y femenino. Es decir, existió un comportamiento electoral generacional y de género. En El Alto el 54,2% de la población es menor de 30 años. En varias de sus campañas electorales, los jóvenes eran la base fundamental de Jallalla en El Alto.
Así también, según el censo del 2012, la población por sexo es 51,4% son mujeres y 48,6% son hombres (INE, 2020). A diferencia de las alcaldías y gobernaciones a nivel nacional, a excepción de la alcaldía de Cobija donde se impuso Ana Luisa Reis, del MTS, con el 44,59%, las mujeres alteñas confiaron a una mujer como su alcaldesa.

El segundo elemento, tiene que ver con la renovación de liderazgos ante el dedazo del entorno de Evo Morales. La comuna alteña exige el surgimiento de nuevos liderazgos en el campo político. La cúpula del MAS pensó nuevamente que con el 55,11% de respaldo que tuvo en las elecciones nacionales (2020), El Alto estaba asegurado y era el bastión de ese partido con el 74,3%, desconociendo así las pasadas elecciones su b nacionales (2015) donde triunfó Soledad Chapetón del UN. No supieron leer el nuevo contexto. Además de que fuera del padrinazgo político fue la racialización del poder la causa vital para la debacle del MAS. El 2015 el MAS no tenía nuevos liderazgos,

El Alto exigía nuevos actores, pero cuando en el MAS apareció Eva Copa después de la crisis de noviembre de 2019, no le dieron el respaldo porque Copa fue crítica a Evo Morales, a Adriana Salvatierra, a Alvaro García Linera. Por su parte, las dirigencias alteñas debido a su machismo y adultocentrismo jamás iban a ceder la candidatura de El Alto por el MAS.

No es casual que la cúpula del MAS y el dedazo de Evo Morales no le hayan dado respaldo a la candidatura de Eva Copa Murga a la alcaldía alteña, aún sabiendo que tenía una imagen y respaldo de la población. Realizando una comparación con Adriana Salvatierra designada por la élite del MAS candidata a la alcaldía en Santa Cruz, constatamos que ésta ocuparía el tercer lugar con 16,53% de votos, según datos oficiales OEP.

En suma, El Alto busca a gritos su propio líder, que realice cambios para el municipio y el país, que haya renovación política en comparación con los viejos dirigentes. El tercer elemento es la identidad aymara y el legado de Felipe Quispe. Eva Copa supo administrar bien el discurso de la aymaridad y el legado de Felipe Quispe. Ella es hija de una mujer de pollera que habla aymara, ella se siente orgullosa de sus raíces. En varios discursos políticos indicó que es mujer aymara, y no le teme a nada. Además, después del fallecimiento del líder histórico, Felipe Quispe Huanca, Eva Copa tomo para sí varios discursos del Mallku, como “gobernarnos a nosotros mismos”. Asimismo, forjó el carácter y carisma que debe tener un sujeto político.

Y cuarto, Eva Copa hizo una campaña diferente a la de los partidos políticos tradicionales. Su formación profesional como Trabajadora Social fue importante, ya que las Casas de Campaña se denominaron Casas de Renovación, donde realizaron asistencia social con chocolateadas, asistencia médica, apoyo legal con abogados de manera gratuita, trabajos comunitarios con la limpieza de las zonas, avenidas, entre otros. Trataron de cambiar en alguna medida la típica forma de hacer campaña política, aunque seguimos en un tipo de democracia liberal occidental.
Por tanto, Eva Copa Murga después del triunfo electoral contundente, es vital que a partir de un proyecto local se convierta en proyecto nacional. Para ello ¡qué mejor desde El Alto, que le ha dado a Bolivia el plus económico! Además, Copa debe indianizar su proyecto político con el indianismo-katarismo, ello aseguraría un proyecto político autónomo nacional, diferenciandose de la derecha y el MAS.

Asimismo, deberá cumplir con las obras y proyectos que prometió en la campaña electoral, sabiendo que la población de El Alto es exigente y juzga por las obras, porque las “obras son amores”. La ejecución de obras contribuye a la construcción de liderazgos: A más obras ejecutadas, mayor legitimidad y respaldo de sus bases (Ali, 2016). De lo contrario, sufrirá la misma suerte que Soledad Chapetón.

Por último, después de fallecer el líder histórico Felipe Quispe Huanca (El Mallku), no dejó a nadie como su sustituto. Pero Eva Copa ha heredado por coerción la lucha del Mallku. Esperemos que Eva Copa esté a la altura de la historia y que sea la que continúe la lucha por la ciudad de El Alto y por las mayorías nacionales.

La racializacion del poder como sistema de acción y pensamiento basada en una diferenciación biológica de superior e inferior, de una raza sobre otra. Además, en este sistema racializado, el color de piel, la procedencia étnica, el apellido y el padrinazgo político distribuye las oportunidades y los cargos públicos. Una muestra de la intensa campaña que se desarrolló en las redes sociales en apoyo de la candidatura de Eva Copa. La movilización propagandística fue expontánea y sin contar con los recursos económicos que generalmente se erogan en este tipo de campañas.

Fuente: Jesús Humerez Oscori, en Pukara

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