¿Marcha por la democracia o la reafirmación de la lucha histórica de Katari-Sisa?

Para quienes y para que ¿Marchan los ausentes?

En estos días Bolivia y sobre todo la sede del gobierno La Paz – El Alto vivimos y convivimos marchas y remarchas de cocaleros de los yungas paceño ( que bordean el mes, aun sin soluciones) y de “defensa de la democracia” o de apoyo al gobierno de Arce Catacora y Choquehuanca, como pulseta dicotómica ideológica de derecha-izquierda, la derecha expresada en la gobernación de Santa Cruz (Camacho) y algunos sectores empresariales (comité cívico cruceñista) y la izquierda “portadora de la democracia” por el gobierno de Arce del MAS en debate interno.

Aquí observamos la expresión y acción de los cocaleros yungueños exigiendo el respeto a sus derechos en la comercialización de las hojas de coca, donde desde el gobierno se arremete con la policía y queriendo crear un mercado y organismo paralelo a los de adepcoca ¿cuán democrático es el gobierno en esa acción? El no escucha y la imposición caracterizan en esa acción con los cocaleros, pues desde hace mucho muestran que no son iguales ni parecidos al chapare ni en producción ni en la organización, menos en la calidad y destino de las hojas de coca, el gobierno quiere tener sumiso y a las órdenes del MAS como en el chapare, ahora estos aymaras qhichwas luchan bajo el legado de Katari-sisa expresado en el símbolo de la wiphala, jallalla por esa lucha autónoma y libertaria de los aymaras y hasta afrodescendientes  que luchan por viabilizar sus productos, no olvidemos que tanto Katari como Sisa también comercializaban las hojas de la coca, como sustento  de su lucha.

Por otro lado, está la marcha denominado en “defensa de la democracia” (25/08/2022), cuando en acción paralela están los cocaleros cuestionando la acción de la democracia sufriendo la arremetida del gobierno. Es más, al frente está la preocupación de la acción política de la dicotomía ideológica política indicada, que en los hechos, se sirven de los movimientos sociales y las cabezas de las organizaciones sindicales y gremiales para los fines de las castas sociales coloniales que dan continuidad colonial con imitación y admiración a modelos de vida de Europa del este y norte américa, en su accionar y el desplazamiento de las políticas estatales cual si fueran propietarios perpetuos, hasta esa instrumentalización de las organizaciones sociales es una práctica colonial de tener sumiso a la población nativa, de por medio observamos siempre la wiphala que como signo distintivo indica la lucha histórica de Katari-sisa que pasa desapercibido, que está latente, esa lucha histórica civilizatoria tiwnakuta e inkario en las organizaciones de los movimientos sociales  

Una pena, pero realidad lacerante. Eso está en los medios de comunicación social, la prensa escrita y hasta los medios virtuales, pero no está la visión y percepción de los aymara-qhichwa-warani, si bien desfilan o son instrumentalizados por la pugna dicotómica. El gran ausente es la visión, percepción y acción política de los aymara-qhichwa-warani, que quedan siempre encubiertos y hasta ignorados, que solo sirven para marchar, pero, si nos adentramos más en las marchas y acciones de los aymara-qhichwa-warani, vamos encontrar que si saben también mimetizarse y camuflar su visión y estrategia en las marchas para los contactos y revivir /reivindicar la lucha histórica de Katari-Sisa y el paradigma de vida del Suman Qamaña (vivir bien). Eso nos lleva a otra reflexión: una es la comprensión de la visión de la vida e historia de los pueblos milenarios colonialmente denominados indígenas en espiral y ciclicidad donde hace un permanente t’inkhu entre el pasado y futuro, resultado de ella viven y conviven los pueblos milenarios, al respecto basta ver solo las expresiones de “qhip-nayra”,”Pachakuti”; y,  otra muy distinta es la visión de la gente Europea, norteamericana y sus admiradores e imitadores, que ven la visión de la vida e historia de forma lineal: pasado-presente y futuro, que en su lectura el pasado es pisado por el futuro y la modernidad, como tal debemos olvidar y mirar del presente al futuro, muchas veces adivinar solo el futuro como buenos modernos. En eso está el cambio y la revolución para la izquierda y la derecha liberalista en pugna dicotómica, siendo las cabezas direccionales de la misma casta social colonial y hasta familias de resabios de los invasores coloniales, que para los aymara-qhichwa –warani  esa preocupación es ajena, que sin embargo en la marcha coyuntural camuflan de marcha en “defensa de la democracia” y apoyo al gobierno del MAS, pues es otra, la preocupación y lucha, la liberación de esas acciones de continuidad colonial y la reafirmación de su estructura y paradigma de vida diferente y hasta opuesto a la lógica del sistema kapitalista y el accionar político de la derecha-izquierda, ahí la importancia de la lucha subterránea en pos de la libertar y equidad en el ejercicio de sus derechos los pueblos milenarios subdivididos en estamentos diferenciados laboral gremialmente, proviniendo de la misma semilla civilizatoria subdivididos en organizaciones sindicales y gremiales diferenciados, que son desorientados en su lucha común e histórica

Aquí entra en cuestionamiento la marcha y las marchas que se realizan aparentemente por la democracia y defensa del gobierno, en los hechos, es la reafirmación de la lucha histórica colonial de Katari-Sisa en paridad y diarquía, una otra práctica del accionar socio político  en paridad de las organizaciones de los movimientos sociales, lectura que no siempre se hace, solo desde la preocupación de la visión centenaria de las castas sociales coloniales del republicanismo y la aparente pluralización del ente estatal y la supremacía de la acción de los mestizos criollos descendientes y herederos coloniales con su visión lineal de la vida.

Geopolítica territorial, poblacional demográficamente, los pueblos milenarios, se mueven en eso de la practica histórica del acceso a los diversos pisos ecológicos coartada por las leyes de reformas agrarias, que sin embargo siguen con asentamiento en multilocalidades, combinando hábil e inteligentemente las Sayañas: territorio de usufructo familiar privado y las Saraqas: territorio de circulación de las familias sayañeras en variados pisos ecológicos y localidades. Es más, está en la practica la visión espiral cíclica de la vida e historia  de los pueblos milenarios  haciendo el t’inkhu entre el pasado-futuro, donde la resultante es la vivencia de los aymara-qhichwa de hoy, en todas las ciudades, haciendo cerco a la vivencia de los mestizos criollos en las principales ciudades de Bolivia, donde la lucha anticolonial de Katari –Sisa, o Sisa-katari del cerco de los años 1780-81 a La Paz, esta tan viva en todos los aymara-qhichwa, no se limita a discursos, está permanentemente presente y vigente en las marchas, en los hechos: la expresión de Tupaq Katari: “a mí me matareis, sobre mi volverán millones” y el cerco a La Paz, hoy esta con asentamientos en las laderas y barrios denominados suburbanos de La Paz, mejor dicho Chuqi yapu marka,  y, donde estaba el cuartel general de lucha Katari-sisista está la ciudad de El Alto con más de millón de habitantes, demográficamente la segunda ciudad de Bolivia,  que si restamos a los qullas en Santa Cruz  sería la primera ciudad de Bolivia, con su icono del qhathu de la 16 de julio cuya población aymara qhichwa mueve toda la maquinaria del qhathu como espacio de recreación de trabajo y sistemas de trabajo con tres jornadas laborales desde las 3-4 de la mañana hasta las 10-11 de la noche. Esta población hace debate a la hegemonía geopolítica entre el chapare (¿socialista?) y El Alto katai- Sisista, no otra cosa, es la expresión geopolítica de las elecciones subnacionales donde la alcaldía de La Paz sigue con su alma y espíritu colonial con un alcalde no masista y El Alto y la gobernación del departamento de La Paz por aymaras bajo la sigla de jallalla, que aún no sospechan ni encaminan la ruta histórica de la lucha Katari-Sisita, que sin embargo los movimientos sociales buscan liderazgos comprometidos con esta ruta y lucha. En este sentido las diversas marchas de El Alto a La Paz, son también la rememoración a la lucha de sus mártires con vivas y el flameado de las wiphalas, enalteciendo la lucha anti colonial de Katari-Sisa, buscando liderazgos de esa talla en paridad y diarquía.

Ahora, en la acción política dicotómica de derecha-izquierda de los mestizos criollos herederos coloniales, de la practica monoteísta, monoculturalista y el monopensamiento occidental europeizante, como salida y avance pretenden forjar la visión de ideología intercultural y el pluralismo, – de contrabando el socialismo- pensando, afirmando y confundiendo que la salida estaría en la plurinacionalidad, allí la postulación del estado plurinacional, con ese discurso pretenden forjar y teñir al estado republicano colonial de estado plurinacional, en los hechos confundiendo y buscando el contento de las organizaciones sociales y convirtiendo en seguidores ocasionales, que les arrea a las marchas de defensa de la democracia y la vigencia del gobierno “socialista” frente al liberalismo, que en nuestra visión y los hechos no quieren dejar, deshacerse de los privilegios y practicas coloniales. En eso está precisamente la continuidad colonial, la inequidad y la asimetría político social y económica, que ha  articulado el saber con el poder colonial kapitalista, donde los liberalistas de derecha encamina la tesis de la vigencia y desarrollo del sistema kapitalista y la izquierda socialista hace la antítesis del mismo sistema kapitalista  matizado, ambos en el carro de la continuidad colonial anclados en el sistema kapitalista, que para sostenerse necesitan de los movimientos sociales, unos organizados en comités cívicos (derecha) y otros azulando los movimientos y las organizaciones sociales y gremiales (Izquierda) en este medio y condición asimétrica  ¿dónde está la democracia pregonada y la visión y paradigma de vida  de los pueblos milenarios? ¿La construcción o la transformación del estado colonial en Estado plurinacional? Chaqhataw, se ha espumado a las nubes o en el laberinto ideológico político de las castas sociales coloniales

Aquí es importante recordar que la sociedad boliviana proviene de dos vertientes de jathas, semilleras: el horizonte de los pueblos milenarios colonialmente denominados indígenas jaqi jatha en aymara, muju en qhichwa-aymara con su paradigma de vida del suman qama qamaña (traducida reductivamente a vivir bien) y del horizonte de los pueblos centenarios, -los mestizos criollos- gente heredera de la invasión colonial y migrantes de otros continentes conocidas en aymara:  qara jathas, que con prioridad y privilegio usufructúan los bienes de la vida, bajo la organización del Estado, gobernando e imprimiendo políticas que alimentan el sistema kapitalista. Un paradigma anti vida, compartido en la diferenciación ideológica política de la dicotomía de derecha e izquierda, ambos encubridores de la ideología política de los pueblos milenarios, arreadora de los movimientos y organizaciones sociales para los fines de las castas sociales coloniales y los pueblos milenarios desde lo encubierto se reafirman y levantan en su lucha y paradigma. Cada horizonte social desde la colonia en adelante esta en su configuración identitaria y la estrategia de lucha por encaminar en el escenario de la vivencia y convivencia su lógica y paradigma de vida y las marchas no son solo de defensa de la democracia ni del gobierno socialista.

Fuente: Simón Yampara Huarachi en tanitani

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