Nosotros en casa, preocupados para llenar la olla. ¿Y nuestros capataces?

Aparentemente están de fiesta: YPFB hace un contrato millonario con una empresa de seguros sin respetar a lo más mínimo el reglamento para semejantes acuerdos. Justificación: “…hasta la contratación por emergencia tiene un procedimiento y ese procedimiento debe ser cumplido, debe existir el cumplimiento de la norma como corresponde”, afirmó el ministro de Hidrocarburos, Víctor Hugo Zamora. Claro, estamos en “emergencia”, entonces mucho “procedimiento”, mucha “norma”, pero se puede ignorar las leyes.

El alcalde de La Paz, Luis Revilla, justifica su despilfarro de 11 millones de Bs., que es nuestro dinero, alquilando un hotel de lujo para sospechosos del COVID, dándonos más informaciones en su cuenta de twitter: “Bs 7 millones para aislar 50 personas en Oruro; Bs 8 millones para 30 pacientes Covid en Santa Cruz. En La Paz aislaremos 600 pacientes al mismo tiempo con Bs 11 millones y la asistencia médica necesaria. …”. Denunciar a otros no le libera de su irresponsabilidad.

Los médicos, el personal hospitalario están gritando para que se haga realidad lo comprometido por el gobierno. Todos los días los medios nos llenan con informaciones sobre “donaciones”, insumos conseguidos por el gobierno de facto, PERO nadie da cifras, nadie publica contratos/acuerdos. NO HAY TRANSPARENCIA. ¡Reflexionen pititas!

Pero tranquilos hermanos, la hija de la Doña nos consuela: “Mi madre ahorita es madre de todos los bolivianos”. Y “nuestra” madre nos aconseja: “El día de mañana quiero que sea un día de ayuno y oración en familia, porque como dice su palabra en Isaías 41:13 ‘Yo soy Jehová, tu Dios, quien te sostiene de la mano derecha y te dice, no temas, yo te ayudo’. Ayunemos y oremos y estaremos a salvo, que Dios bendiga Bolivia”.

No tiene ni idea cuántos estamos en “ayuno”. ¡¡¡TENEMOS HAMBRE!!!

Citas: Página 7, twitter de Revilla, La Razón

One comment

  1. Cada día se publican más escándalos, dado que no hay transparencia, ni control de donaciones, ni de compras estatales, ni planes coherentes, ni coordinación con nuestras organizaciones. NADA.
    ¡Nos morimos en casa!
    o
    ¡TENEMOS QUE ORGANIZARNOS!

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