Crisis y “renovación” en el MAS de Evo Morales y Arce-Choquehuanca

Este lunes, Evo Morales, recibió un sillazo durante un encuentro, en una localidad del trópico cochabambino, en el que se iban a elegir a los candidatos que participarán de las elecciones subnacionales de marzo de 2021. Éste no es el único incidente. Ya son varios los encuentros en los que campesinos y representantes de sectores sociales rechazan los candidatos que Evo busca imponer a dedo.

Evo Morales, como jefe de campaña y presidente del partido, empezó hace algunas semanas una gira por todo el país para organizar y coordinar con las organizaciones sociales y dirigentes regionales de cada sector, las candidaturas de quiénes participarán en las elecciones para alcaldías y gobernaciones de marzo de 2021.

Recordemos que al inicio de esta gira, Evo Morales había planteado que su meta para las subnacionales era ganar al menos 7 de las 9 gobernaciones y unos 300 de los 339 municipios del país. En este cálculo descartó a las gobernaciones y a algunos municipios de los que serían los principales departamentos en los que el MAS no tiene mayoría y fue derrotado en las pasadas elecciones presidenciales. Santa Cruz donde ganó el conservador y clerical Luis Fernando Camacho y el departamento del Beni donde los grandes negocios ganaderos fueron muy bien beneficiados por el gabinete del ex gobierno de Áñez.

Lo cierto es que esta “gran apuesta” y el recorrido de Evo Morales viene siendo atravesado por varios incidentes. El incidente más llamativo o que mayor repercusión tuvo es justamente el que tuvo lugar ayer en la localidad Lauca Ñ ubicada nada más ni nada menos que en la zona del trópico cochabambino, bastión del MAS y donde Evo hizo su trayectoria política y sindical. En dicho ampliado departamental, Morales presentó a sus candidatos. La situación empezó a tensarse cuando habló el ex ministro de Gobierno de Morales, Carlos Romero, quien estuvo asilado en la embajada de México y busca ser candidato para la gobernación en Santa Cruz. Mientras Romero tomaba la palabra la gente empezó a abuchearlo y los intentos de Evo de calmar los ánimos no funcionaron hasta que los campesinos y dirigentes empezaron con los sillazos y golpes y una silla le llegó a Evo. Las reacciones no se dejaron esperar y se viralizó en redes el momento en que esto sucedió. […]

Sin embargo lo que se va acentuando cada día más son las múltiples tensiones internas en el MAS y es algo que no pueden esconder ni disimular. Como dijimos, no solo fue el sillazo que recibió Evo ayer en Lauca Ñ. Hace unos días en la localidad de Betanzos en Potosí, Evo tuvo que esconderse durante más de 3 horas en una de las habitaciones de la alcaldía ante la protesta de cientos de campesinos que rechazaron la designación de Jhonny Mamani como candidato a gobernador, quien fue golpeado y obligado a renunciar a la candidatura. Así los movilizados terminaron imponiendo a Edilberto Chambi como su candidato quedando en duda a quién finamente registrarán ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE).

En la misma sintonía, los Ponchos Rojos de la provincia Omasuyos del Departamento de La Paz, rechazaron el “dedazo” de Evo. Toribio Huanca Mamani, ejecutivo de los Ponchos Rojos dijo “el (Evo Morales) está metiendo a algunos candidatos a dedo y eso no es admitido por las organizaciones sociales, nosotros nos manejamos orgánicamente para que el candidato salga de las bases y eso debe ser respaldado con el voto popular”. Y continuó señalando, según reporte de la Agencia de Noticas Fides, que “Evo no debería meterse en las elecciones, que deje trabajar a otra gente que tiene principios ideológicos sanos”.

Hoy en la Ceja de la ciudad de El Alto también se realizó una protesta por afines al MAS rechazando la imposición de candidatos y exigieron “renovación”. Pero además entre los manifestantes se escucharon advertencias de que si continúa la imposición se dará “voto castigo”.

Ahora bien, hay que decir que los «sillazos» no son en absoluto novedad en el MAS. Sin embargo, lo que está mostrando esta situación es que el jefazo no está logrando, como antes, controlar el descontento de las bases y militantes de su partido. Se ha puesto en evidencia la pérdida de control de Evo Morales y un límite al caudillo.

Todo esto se agrava a partir de hacerse cada vez más evidentes las fisuras entre Evo Morales y el ex canciller y actual vicepresidente, David Choquehuanca, quien hizo declaraciones sumamente duras días pasados, poniendo una mayor distancia con los métodos y la política de Evo Morales. La prensa destacó algunas declaraciones de Choquehuanca en las que señalaba que querer perpetuarse en el poder era corrupción, lo que se interpretó que era alusivo a Evo Morales, y cuando remató diciendo que el mejor presidente que tuvo Bolivia fue el Mariscal Andrés de Santa Cruz (1829-1839). En ese discurso Choquehuanca señaló que «el poder debía circular como la sangre».

El Movimiento al Socialismo (MAS) se debate en la búsqueda de una «renovación» que lo único claro que tiene es que no vuelva el entorno de Evo pero nadie del MAS sabe si esa renovación es a izquierda o a derecha, es decir, cuál es el contenido político de la renovación en marcha. Esto lo vemos expresado por ejemplo en figuras que aparecen como esa renovación. Una de ellas es Eva Copa, la ex presidenta del senado y quien le dio legalidad al golpe -incluso en días pasados negó que éste hubiera existido-. Parece entonces que lo que va quedando claro es que la renovación es en realidad un giro acelerado a satisfacer las expectativas de las clases medias que interpretan la «renovación» como un respeto a la legalidad burguesa y contra los métodos autoritarios que Morales desplegó en sus años de Gobierno. Así mismo, el discurso de «renovación» es sostenido al servicio de encubrir los apetitos personales y los intereses de camarillas dentro del MAS que ven facilitada la posibilidad de asenso social y de cuotas de poder al desplazar al entorno de Evo para que no ocupen cargos en el nuevo Gobierno de Arce y Choquehuanca.

Otro componente de las múltiples disputas al interior del MAS se debe al reclamo de amplios sectores que cuestionan al entorno de Evo y García Linera por haberse escondido y escapado durante el golpe de Estado mientras que diversos sectores de base intentaron resistir al golpe y al Gobierno de facto de Áñez. Esta disputa y pases de factura entre los que se quedaron y los que se escaparon, tiene también fuentes distintas ya que por un lado los autoconvocados de Senkata, de K’ara K’ara junto a los sindicatos campesinos, y sectores populares, realizan esta crítica por izquierda mientras que el entorno de Eva Copa y varios dirigentes masistas, que también se quedaron pero a negociar con el golpismo, formulan esta crítica por derecha. Como se puede ver el MAS se ha convertido en una bolsa de grillos, donde hoy es muy temprano para saber hacia dónde evolucionarán estas fricciones. Mucho dependerá de la lucha de clases y de las medidas económicas y sociales que vaya adoptando el Gobierno de Arce.

Lo cierto es que durante el año de resistencia al golpismo, de surgimiento de formas embrionarias de autoorganización y de experiencia con Evo Morales y su entorno durante el golpe, está permitiendo que sectores de base de este partido, más vinculados a las organizaciones sociales y sindicales, empiecen a recuperar un mayor control de las decisiones al interior del que consideran su instrumento político.

Mientras los sillazos van en aumento lo que está claro es que el MAS 2.0 del que hablaban Arce y Choquehuanca está lleno de fracciones en su interior y donde los ajustes de cuentas y las disputas de intereses y «proyectos» hace difícil para este partido sostener un discurso de unidad.

Todo esto se da en un marco donde la oposición de derecha también se encuentra fragmentada y en crisis.

Fuente: Juana Runa en http://www.laizquierdadiario.com.bo

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